TODOS TENEMOS UN MARDOQUEO II por: Tomás Drost Todos tenemos un Mardoqueo. ¿Cómo lo tratas? ¿Qué estás haciendo con él ó ella? No me refiero a problemas con tu cónyuge, porque ese es otro tipo de situación, ni problemas familiares. Sino, casos de dificultades con terceros que no son parte de tu familia inmediata. En la historia de Ester podemos ver ese personaje curioso de Mardoqueo. Notemos varios puntos: Mardoqueo llega a ocupar un lugar central en el desarrollo del reino, aparentemente, no por un esfuerzo ó intento de su parte, si no, más bien, por dos circunstancias algo fortuitas – aunque sabemos que Dios estaba guiando la situación, sabiendo que eventualmente eso salvaría a Su Pueblo Israel. Una de las cosas que le dio cierta ventaja a Mardoqueo, fue el hecho que tuvo una sobrina que quedó bajo su cuidado ó tutela y, que era tan hermosa que el Rey Asuero eventualmente la escogió por esposa. Una de las cosas que le dio cierta ventaja a Mardoqueo, fue el hecho que tuvo una sobrina que quedó bajo su cuidado ó tutela y, que era tan hermosa que el Rey Asuero eventualmente la escogió por esposa. La segunda circunstancia que obró a favor de Mardoqueo fue la oportunidad “accidental” que tuvo de descubrir un complot contra el Rey (Ester 2:21,22). En cierto sentido, eso fue algo que prácticamente le salvó la vida - cuando el Rey se acordó del beneficio que le había hecho Mardoqueo. Uno no puede predecir ni anticipar qué serie de circunstancias harán que alguien llegue a estar en una posición en la que se convierte en un Mardoqueo. En efecto, se puede decir que ambas situaciones eran el resultado de cierto éxito en la vida de Mardoqueo. Mardoqueo se convirtió en la piedra de tropiezo para Amán. Incluso, llegó a ser la ruina de Amán, porque Amán terminó odiándolo a Mardoqueo, aunque Mardoqueo no había hecho nada malo - nada que ameritara todo ese odio y resentimiento que Amán derramaba sobre él. Realmente, Mardoqueo no era una persona contenciosa, pero sí una persona segura de sí mismo. Dice la Biblia que Mardoqueo, mientras que “todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba” Ester 3:2. Ahora, no lo hacía sólo por ser un rebelde, sino que, como judío que era, sentía que sólo Dios merecía esa clase de respeto y honra. ¿Cómo sabemos eso? Porque en el v. 4 dice: “porque ya él les había declaro que era judío.” Pero, Amán llegó a enfurecerse contra él, por no mostrarle respeto como Amán creía que debía hacer. “Y vio Aman que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira” Ester 3:5. Su enojo llegó a tal grado, que no sólo decidió destruir a Mardoqueo, sino a todo el pueblo israelita. El problema de Amán fue, que no supo reaccionar ante su Mardoqueo. Él quería que obligadamente las personas lo honraran no reconociendo que, hay que ganarse el respeto no exigirlo. Todos tenemos nuestro Mardoqueo y mucho depende cómo reaccionamos hacia esa persona, y cómo lo tratamos, de cómo Dios nos va a tratar también a nosotros. Así que, empieza el plan de Amán en contra de Mardoquéo para procurar, no solo su destrucción, sino la destrucción de todo el pueblo judío. Pero, Dios no puede honrar eso, sobre todo cuando se trata de algo en contra de alguien que está intentando vivir rectamente. El enemigo “ruge” contra el pueblo de Dios, pero es peligroso levantar la mano contra un Hijo de Dios. La Biblia dice que, “somos la niña de sus ojos” Y, “el que os toca, toca a la niña de su ojo” Zacarías 2:8 La Biblia dice que, “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos” Salmos 34:15,16. Incluso, hasta cuando un varón de Dios ha cometido un error, es mejor que tomes cuidado y no le pongas mano, porque: “No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.” Salmos 105:15. Todo le salió mal, al revés, a Amán por atreverse a levantar mano contra un justo y contra el pueblo de Dios. Sin embargo, él no quiso reconocer las señales y se fue metiendo más hasta que sólo terminó propiciando su destrucción total – y la de su familia. En forma sutil, logró presentar su petición al Rey, aduciendo que, “Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.” Esdras 3:8 ¡Qué astucia la de Amán! Presenta toda la situación, no como un rencor ó problema que él tenía, sino como un problema del Rey que el Rey se iba beneficiar con aniquilar a ese “pueblo” del que estaba hablando Amán. Aunque logró la aprobación del Rey, y puso en movimiento todo el “aparato” del Estado para lograr la destrucción de los judíos; también provocó la reacción del Pueblo de Dios, quienes empezaron a clamarle a Dios. Hay demasiadas veces que están cómo adormitados, pero cuando despierta y empieza a clamar a Dios, eso pone en movimiento “la mano que mueve el mundo.” Pobre Ester, le tocó hacer algo que realmente no era parte de su carácter, pero que reconoció que “ para esta hora había llegado al Reino” Ester 4:14. Pero, decidió poner en riesgo todo lo de ella para salvar al pueblo de Israel, pidiéndoles que ayunaran y clamaran a Dios. La Reina Ester, obviamente, usó de sabiduría, en cuanto a la forma en que planteó su petición ante el Rey, invitándolo a él y a Amán a un banquete. O sea que, cuando vamos a accionar hay que pensar cuál será la mejor manera de hacerlo. Amán pensó, que todo eso solo señalaba que le estaba sonriendo la fortuna. Y hasta se endureció en su postura. Llegó a su casa “y mandó llamar a sus amigos y a Zeres su mujer, y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido, con que le había honrado sobre los príncipes y siervos del rey.” Ester 5:10,11. Y si eso fuera poco, “Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey.” Sin embargo, no podía dejar “lo bueno quieto,” y decide expresar su amargura: “Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.” O, cuando alguien permite un resentimiento en su vida, NADA le da satisfacción. Pero, surge algo increíble, SU MISMA ESPOSA le sugiere una medida increíble. Ahora, quien sabe si ella era una mujer maliciosa ó de maldad pero, lo que pasa es, que cuando nosotros (como líderes) actuamos mal y tenemos malas actitudes, eso termina contagiando a otros quienes nos propalan a mayores errores. “Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana dí al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete.” Imagínese que Amán se la tragó, con todo y anzuelo. No solo su esposa y sus amigos le sugirieron esto, sino que la ceguera se apoderó de todos y, hasta terminaron creyendo que el mismo rey iba a estar de acuerdo. Su mal había llegado a tales proporciones que, no sentían la mas mínima punzada de consciencia, incluso, hasta pensaron que al acabar con Mardoqueo todo le iba salir tan bien, que podría entrar al banquete “alegre.” Cuando una persona se deja llevar por la carne, maquinando contra otro ser humano, es increíble el nivel de bajeza al que llega. Esto no solo es cierto con los del mundo, lo mismo ocurre con un Hijo de Dios que se permite llevar por los deseos de la carne – de resentimiento, de venganza, de odio, etc. Pierde “los estribos” y toda noción de lo que es justo, sano, santo y correcto. Incluso, Dios confirma esto en Su Palabra cuando el Apóstol Pablo escribe a los romanos y les dice: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios se hicieron necios...” Romanos 1:21,22 Luego, sigue diciendo: “Por lo cual también Dios los entregó...” O sea que, se van hundiendo más y más. ¡Tienes que detener ese espiral destructivo hacia abajo, sino será tu auto-destrucción! Bueno, conocemos el final de la historia de Ester – ¡de que Amán terminó siendo colgado en su misma horca! No solo eso, sino que su familia también sufrió las consecuencias. Imagínate, tan grande era el odio de Amán, y que se lo transmitió a los que estaban cercanos a él, que hizo la horca de 22 metros de alto. ¡Su soberbia fue grande! Pero, así de grande fue su ruina. No solo eso, todo le fue mal. Llega a la corte del rey, con toda la intención de denunciar a Mardoqueo pero, ya para esto, ¡Dios se había adelantado! ¡Qué humillación! Esa misma mañana terminó teniendo que honrar a Mardoqueo en una forma tan humillante para Amán – Esdras 6. Luego, llega al banquete, y fue en ese momento que Ester lo denuncia ante el rey. No solo le “salió el tiro por la culata a Amán,” sino que ¡terminó siendo condenado como que si hubiera intentado de violar a la misma reina! Pero, se deja observar que, toda su maldad no había pasado desapercibida por sus correligionarios, puesto que, ellos fueron los que le contaron al rey lo de la horca y, ELLOS FUERON los que le sugirieron al rey que Amán fuera colgado en su misma horca y, ¡todo ocurrió en cuestión de horas! O, yo te digo: ¡cuidado cómo tratas a tu Mardoqueo! Termino esta porción con la referencia a lo que dijo el Señor Jesucristo: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.” Mateo 5:25,26.
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