ALCANZANDO AL MUNDO EN EQUIPO por: Tomás Drost ¿No has notado que Jesús NO nombró, señaló o eligió A UN SOLO LÍDER para que estuviera sobre la Iglesia, sino que dejó a la Iglesia bajo el cuidado de UN EQUIPO de doce hombres – doce apóstoles? Durante siglos la Iglesia Católica ha intentado de establecer su “supremacía” ó su derecho de ser el “”representante” exclusivo de Dios, al intentar de demostrar que Pedro era el primer Papa. Sin embargo, claramente ese no fue el caso en la Biblia – es más, no hubo un “Papa” en la Iglesia Primitiva. Sin embargo, hoy en día siempre existe la tendencia de crear “Papas” – en forma mayor ó menor - o sea, líderes que quieren ser reconocidos como máximos o exclusivos. Permítame aclarar, una cosa es la Iglesia universal ó general; por otro lado, es algo diferente cuando se trata de la Iglesia local. La Biblia sí habla acerca de “un rebaño, y un Pastor” refiriéndose a la Iglesia local. La Biblia sí establece claramente que Dios sí tiene un líder por medio del cuál Él obra a ese nivel. Pero, aparentemente, por encima de ese nivel (especialmente, el nivel ministerial, ó el nivel de líderes en sí) la Biblia no se apresura para reconocer UN SOLO LÍDER – no tanto en el Antiguo Testamento, pero sí en el Nuevo Testamento. Una de las razones de esto es que, ¡Jesús todavía está vivo! Él todavía es la Cabeza de la Iglesia – no necesita sustituto, porque está con nosotros, inspirándonos, ungiéndonos, guiándonos. Es MUY EVIDENTE que Dios quiere que sepamos que se necesita de un equipo para alcanzar al mundo y para administrar Su Iglesia. Nadie, en sí mismo, es el Cuerpo de Cristo. Incluso, en la Biblia, la Iglesia NO ES COMPARADA A UN CUERPO, sino que dice que ES un Cuerpo – no solo es una comparación, un símil, ó que esté hablando en forma retórica, sino que es una realidad. Siendo QUE SOMOS UN CUERPO, entonces debemos vernos como “un cuerpo” y actuar como un Cuerpo – ¡y no un Cuerpo que ha perdido su funcionalidad en todos menos uno o dos de sus miembros! Incluso, a propósito, Dios ha programado ó diseñado a la Iglesia de tal manera que, nos necesitamos los unos a los otros. Todos van a necesitar a alguien, y como regla general a más de uno, para que llegue a estar completamente realizado en el Reino de Dios. Tenemos que aceptar los diferentes dones y Ministerios que Dios ha puesto en Su Cuerpo. Siempre hay aquellos que creen que “no es humo a no ser que sale por su propia chimenea.” Sin embargo, cada miembro tiene su propia función y valor – y es Dios el que establece eso – “Dios es el que ordenó el cuerpo” I Coríntios 14:24. Creo que éste Avivamiento de los Últimos Tiempos que Dios tiene en mente - antes que baje el telón del tiempo - será mayormente un esfuerzo de las raíces – de la tropa en sí. No será meramente el trabajo de algún individuo ó un grupo selecto, pero va involucrar a muchos – muchos cuyos nombres talvez no aparezcan en los cartelones, pero ¡son conocidos por Dios! Será un ejército de creyentes que harán proezas para Dios en su propio lugar y, de esa manera, mover el Evangelio por todo el mundo. Alguien dijo que, la responsabilidad de la Iglesia no es tanto el lograr que los de los cinco y dos talentos los usen, sino procurar que los que solo tienen un talento lo usen. Hay mucha más gente con solo un “talento.” ¡Cinco personas de un talento harán más que uno con cinco talentos! ¡Tenemos que confiar en nuestros hermanos! Cuando oyes de un gran mover de Dios en alguna otra ciudad, ó en algún otro lugar del mundo, ¡no permitas que tu primera reacción sea la de cuestionarlo! No seas negativo, criticón y que estés cuestionando. ¿Por qué no puede ser? ¿Será que Dios no puede hacer lo que se está reportando? ¡YO QUIERO CREER un testimonio de algún milagro, alguna sanidad, alguien siendo resucitado de los muertos! ¡YO QUIERO CREER acerca de una gran Cruzada, campaña ó Convención! Si más tarde me entero de que alguien estaba exagerando ó aún mintiendo, no puedo permitir que eso afecte mi visión de lo que DIOS PUEDE HACER, sino reconocer que sólo fue un fracaso ó error HUMANO – no de Dios. Tenemos que cuidarnos de no terminar siendo cínicos – que ya no creemos nada de lo que nos cuentan. Estoy convencido que al ir entrando más y más a “la recta final” escucharemos mas y más de cosas que talvez sean difíciles de creer - al principio. Pero, ¿por qué no creer que DIOS LO PUEDE HACER! Incluso, hermano, Él ¡no sólo los PUEDE hacer, sino que LOS VA HACER! Nuestra actitud hacia los demás nos hace ó nos acaba. A veces somos nuestros peores enemigos. Se cuenta la historia del que estaba pescando al lado al lado de un arroyo. Un amigo pasó y lo vio allí y decidió acompañarlo un rato. Pero, en eso, notó que su amigo tenía dos latas de gusanos. Una decía “Gusanos Extranjeros,” y la otra decía “Gusanos locales.” Pero lo que le provocó la curiosidad fue que la lata con los “Gusanos Extranjeros” tenía una tapadera, mientras que la de “Gusanos Locales” no tenía tapadera, sino que estaba abierta. Así que le preguntó a su amigo. “¿Por qué le has puesto una tapadera a la lata con los Gusanos Extranjeros?” “Es que esos gusanos se saldrían ayudándose los unos a los otros, pero no lo pueden hacer con la tapadera puesta.” “Bueno, pero ¿por qué no le ha puesto tapadera a los Gusanos Locales?” “Sencillamente porque esos gusanos no pueden salir porque cuando uno de ellos empieza a subirse los demás lo vuelven a bajar.” Lamentablemente eso también es cierto en las relaciones humanas. Hay quiénes jamás prosperarán, nunca van a progresar, nunca tendrán éxito; porque solo viven intentan de bajar ó rebajar a los demás. Pero, hay otros, que tendrán éxito porque siempre están intentando de ayudarles a otros a que suban – e, invariablemente, se terminan ayudando a sí mismos. ¡Necesitamos un espíritu de equipo para alcanzar al mundo! Nadie lo puede hacer sólo. Se dice que, por cada soldado que está en el frente de batalla hay docenas de personas “en casa” que están involucradas en muchas formas para hacer posible que pelee. No solo debemos reconocer esto intelectualmente, sino que también tenemos que “vivir”con ese principio y actitud en forma cotidiana. No debemos criticar o tener envidia por la forma en que Dios pueda usar a otro. Demasiadas veces, en vez de estar agradecidos con el Señor por la forma en que ha usado a algún individuo, hay un afán de “rebajarlos” – al nivel de los demás. Me acuerdo cuando vivíamos en el Perú y mi padre empezaba la Obra en ese país (1962) y yo estaba estudiando en un colegio peruano, de haber escuchado la leyenda del “Valle de los Ciegos.” Se cuenta, que un joven se perdió en la Cordillera de los Andes. Estuvo perdido por varios días cuando, por fin, encontró un valle muy bonito y fértil habitado por un grupo de personas que todos eran ciegos. Todos en ese valle habían nacido con un defecto genético que hacía que fueran ciegos. El problema era, que después de varias generaciones, ni se daban cuenta, sino que todos creían que eso era normal. Sin embargo, el joven pudo hallar comida y pudo refugiarse entre esa gente y estuvo varios días recuperando sus fuerzas. Pero, como lo dictaría el destino, el joven se enamoró de una doncella muy bonita y decidió quedarse más tiempo. Al ir floreciendo el romance entre los dos, por fin decidió quedarse para siempre y casarse con la joven, por lo tanto se lo pidió a sus padres. La decisión fue puesta en manos de los ancianos de la comunidad, porque sintieron que no era una decisión pequeña. Los ancianos discutieron por varios días. Por fin, llegaron a la conclusión que, la única forma en que podían permitir que el joven se casara con una doncella de la comunidad era que primero tenía que permitir que le sacaran los ojos – sentían que era diferente, y temían que eventualmente lograría aventajarlos y llegar a dominarlos. La historia sigue diciendo que el joven estaba tan enamorado de la doncella que decidió dejarse operar para que le sacaran sus dos ojos. El problema fue, que una vez que perdió la vista, ya no podía ver a la doncella de la que se había enamorado y, no pasaron muchos días, y perdió el amor que tenía hacia ella. Así que, al joven lo encontraron, casi muerto, después de que decidió salir de ese valle e intentar de regresar a la civilización que conocía. Es lamentable, cuando alguien entre nosotros es usado del Señor en forma mayor que otros y, en vez de reconocer eso, en vez de agradecerle a Dios y procurar de que beneficie y sea de mayor bendición a la Iglesia, preferimos “rebajarlo” a nuestro nivel – terminamos intentando de destruir o reducir esa “diferencia.” Aparentemente hay un temor de lo nuevo, de lo mejor ó de lo mejorado. Sin embargo, la Biblia nos dice, que debemos “preferir a nuestro hermano.” (Romanos 12:10) Mientras debemos reconocer a los que son “héroes” entre nosotros, debemos tomar cuidado de no desarrollar un culto de personalidad, donde están más interesadas en nosotros, ó en algún individuo, que en el Señor Jesús. Cuando así hacemos, entonces solo es lógico, que las cosas se van a desintegrar cuando ya no esté ese individuo. Debemos asegurarnos que el enfoque de las personas sea sobre el Señor Jesús. Si verdaderamente podemos captar el concepto de que se necesita de todos; que necesitamos trabajar en equipo para alcanzar al mundo, podremos hacer tanto más para el Señor. “No importa quién mete el gol con tal que gane el equipo.” Por otra parte, sabemos que “el equipo” no se olvidará quién metió el gol, pero también saben, que el que anotó no lo podría haber hecho solo. |
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